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Full text of "Reseña al vuelo del Real de S. Vicente"

RESEÑA AL VUELO 

DEL 

REAL DE SAN VÍCENTE. 



RESEÍ^A AL VUELO 

DEL 

REAL DE S. VICENTE 

por 

J^mmt] jartinez ^aUm 

CONDECÓRVDO CON LA CRUZ DE BENEFICENCí A, EX-OFICL\L 

DE ADMINISTRACIÓN CIVIL, SÓCIO DE VARIAS CORPORACIONES 

CIENTÍFICAS Y LITERARIAS, ETC. ETC. 



'■"^mm^ 



TALAYERA DE LA REINA. 
Imprenta de Luis Rubalcaba. Corredera 32. 

I830. 



Es propiedad. 



-?'r- 



Á MI ESPOSA 

T Á MIS Hl^i^S 

i^oledad, Guadalupe y Consuelo. 

is>n v\iz:>Kzo dco\\úczc:>ado \i -puzo ca- 
«.iño, encuentro cí tHcjot lenitivo á ía:> 
amazauza:^ x^ cx2vcz:>\dadci^ de (a vida» 

El Altor. 



AL LECTOR. 



Al emborronar estas cuartillas no me he propues- 
to hacer un libro. 

Lo primero, porque no sabría; y lo segundo por- 
que me hubiera visto precisado á desmenuzar cier- 
tos asuntos, que por hoy no entra en mi propósito 
sacar á plaza. 

Tampoco ha sido mi objeto mortificar á nadie, de 
lo cual podrá convencerse cualquiera, al ver el es- 
pecial cuidado que he tenido de no dar á luz nom- 
bres propios. Y tan es esto así, que si en alg-una 
frase creyera algún suspicaz trasparentarse, y con- 
siderara por ella mortificado su amor propio, déla 
por retirada, que no entró en mi ánimo la intención 
de zaherir ni ofender. 

Mis móviles son más nobles y levantados. 

Al señalar las deficencias y abusos de que la 



— víir — 

Administración de este pueblo está i)lci«^'ada. y la 
supina ig-norancia de los que sufren en calma sus 
opresiones y violencias; no me he propuesto otra 
cosa, que refrenar la soberbia de los unos y sacudir 
la pusilanimidad y apocamiento de los otros. 

¿ Lo consig-uiré? El tiempo se encarg-ará de 

demostrarlo. 

Hasta tanto, pide perdón por su osadia y besa 
á üds. las manos 

El Autor¿ 






'iScr*J 



TOPOGRAFÍA. 



Es el Real de San Vicente una villa situada en 
las últimas estribaciones Sur de la sierra Guada- 
rrama, á 758 metros, 81 centímetros sobre el nivel 
del mar 40" 8* 8" 55 latitud Norte, 1" O* 9" 82 lon- 
gitud Oeste próximamente del meridiano de Madrid, 
á cinco leguas al Norte de Talavera de la Reina, 
capitalidad del distrito, y once al Oeste de Toledo 
capital de la provincia. Aparece enclavada sobre 
terreno granítico primitivo en una hendidura trian- 
gular cuya extensión superficial es de unos dos- 
cientos metros cuadrados y de aspecto semejan- 
te al de un pañuelo doblado en pi(ío, cuyas dos 
puntas anteriores permanecieran en tensión pero 
ligeramente inclinadas y correspondieran la más 
alta al Norte y al Sur la más decline, y la posterior 
más alta y flojamente sostenida y elevada corres- 
pondiera al Este, dando lugar á que el centro apare- 
ciera deprimido. Resguardado y protegido como 
por el doble marco que, en gran modo contribu- 
ye á aminorar los rigores atmosféricos, al Norte 
por la Cabezuela, y cerro del Alcornoque, pe- 



— 10 — 

destaltís, sobre ({iie S3 asienta otr;> in lyor couo^-.ido 
I)or Cabeza del Oso especie de v¡;^*ía desde el que 
abarca la vista extenso y variado paiioritiia, al Este 
l)or la lancha de las Herrenes y cabeza de la Dehe- 
sa; al Sur por el canto de la cig'üeña y las Rastri- 
llas y al Oeste por el Canto y Tuero, cerro sep ir ido 
del pueblo tan solo por la hilera de huertos que á 
entrambos lados del arroyo y paralelos á él y al 
pueblo corren y se extienden de Norte á Sur for- 
mando una veg-a de valor inestimable y que ofrece 
á la vista g-rato solaz y deliciosa perspectiva. La 
frecuencia con que las nieves, lluvias, nieblas y 
vientos se suceden en invierno, y las bajas cifras 
térmicas en esta estación, hacen po20 recomendable 
la permanencia en esta localidad; no sucediendo 
Otro tanto en verano en que resulta ag-radable en 
extremo, g'racias alo benig'no de su temperatura 
que ordinariamente oscila como máxiinun entre los 
20° y 30'. Los aires predominantes en todo tiempo 
son el Norte y Nor-Este. 

Ssg'un el censo de 1887, cuenta 1, 810 habitan- 
tes. 915 varones y 895 hembras, de los que, 914 
son solteros, 791 casados y 102 viudos. Comparan- 
do el total de la población de derecho con el censo 
de 1877 que arrojó la cifra de 1739 habitantes, se 
observa un beneficio anual que no lleg*aal I por cien- 
to. F]n los dos últimos años se han efectuado, 55 ma- 
trimonios, han nacido 168 y han muerto 161, re- 



— 11 — 

siiltaiidü LiiL auuieiitu de 7 almas ó sea 1;G yov 
ciento próximarueiite. 

Los edificios públicos requieren poca atención. 
La casa de la villa mal acondicioiíada, ruinosa é 
iasuficiente á las necesidades de su objeto, afecta 
la forma de un cuadrilátero de unos cinco metros 
de frente por nueve de costado. El lado Sur ó fa- 
chada ocupa el extremo Norte de la plaza, el Este 
la calle de la Esc".uela, el Oeste la de la Carnecería 
y el Norte ó fondo sirve de medianería á edificacio- 
nes particulares. 

Consta de dos pisos: el superior formado por un 
destartalado y deforme balcón, hueco de escalera 
cuya puerta de entrada directa de la calle está al 
Este, habitación de Secretaria, releg'ada á nido de 
ratones por obra y g*racia de los Sres Secretarios, 
más atentos á su particular co nodidad que al pú- 
blico interés y conveniencia, y sala de sesiones de 
no mucha capacidad é insuficiente luz en que hoy 
se halla instalada la Escuela de Niñas, con no pe- 
queño riesgro de sus virlas y sensible deterioro de 
órg'ano tan important:; como la vista. Y á prop')sito; 
no hace mucho tiempo que la ilustrada Profesora 
penetrada de su necesidad, solicitó la apertura de 
una ventana; pero los Sres. ediles debieron con- 
siderar viciosa la petición; y han decidido... no iia- 
cer caso, que es lo que hacen siempre que se tnita 
de alg'O razonable y justo. . 



— 12 — 

La planta baja está constituida por el portal en 
cuyo fondo y mitad se halla la puerta de entrada 
á la Cárcel, habitación única incapaz para los ñnes 
de aislamiento é incomunicación tan precisos en la 
instrucción de todo sumario. En la facliada Oeste 
existe otra puerta que dá acceso á un local que se 
extiende en sentido trasversal á la base del edificio 
Y se halla destinada á Carnecería. Carece de ven- 
tilación suficiente y por esta circunstancia resulta 
lóbrega y mal sana. 

La Escuela de Niños cimentada sobre una peña 
en el estremo Norte de la población á las márg'e- 
iies del arroyo, tiene también dos pisos. La planta 
baja destinada á vivienda del Profesor y familia, 
y la alta en totalidad ocupada por la Escuela. Bien 
orientada y ventilada; y no mal alumbrada, tiene 
sin embargo el defecto de la distancia. Las favo- 
rables disposiciones que tanto el Profesor como 
otros aficionados ponen de relieve en el difícil arte 
de Talía, han convertido por algunos días la Es- 
cuela en Teatro gracias á inexplicables complacen- 
cias. Ahora bien, si el edificio se resintiese ó su- 
friera algún quebranto ¿se estrañaría luego nadie 
de ver formado un expediente en que se depuraran 
y exigieran responsabilidades? 

En la construcción de las fuentes públicas tam- 
poco se ha evidenciado gran inteiés ni acierto. Y 
si bien es verdad que existen varias á distintas dis- 



— Ui — 

tancias colocadas, también lo e¿ que con los hervi- 
deros de manantiales existentes en los alrededores 
y aun dentro del casco de la población, y los ¿»'as- 
tos repetidas veces llevados á cabo sin orden ni con- 
ciei-to, habia elementos sobrados para haber cons- 
trnido en la plaza alguna aparente al sitio, que al 
par que surtiera cómoda mente á las necesidades de 
la localidad, contribuyera al ornato público de que 
nadie se ocupa. 

El culto se halla debidamente atendido en la 
Ig"lesia parroquial de Santa Catalina su patrona, y 
aparte de la humedad, cualidad inherente á todas 
aquellas en que se han hecho enterramientos y se 
asientan sobre terrenos poco porosos y permeables, 
es bastante capaz y se restaura y atiende con el es- 
mero y solicitud que el dig-no Párroco despliega en 
cuanto pende de su cometido. Posesora de cuatro Ca-, 
pellanías y multitud de fincas, perdió estas propie- 
dades que la daban vida desahogada y próspera, al 
sobrevenir el g-ran desatino de la desamortización. 
Conserva no obstante decorosos ornamentos y vesti^ 
duras. Las capillas de los Dolores y los Remedios 
asesrura la tradición haber sido construidas con 
bastante posterioridad á la Iglesia á expensas de 
dos hijos del pueblo que convenientemente prote- 
gidos se dedicaron á la carrera eclesiástica en que 
alcanzaron renombre y cargos catedrales ostensi- 
bles. Se conserva una tabla en la capilla de los 



— 14 — 

Remedios en que aparece una inscripción borrosa' 
que dice; FA año 1S60 se construyo por I), Ppdro 
Muñoz irreshitero natural de Real de Scui Vi- 
cente. 

En la de los Dolores no existe inscripción alg-una 
visible. 

Dos Ermitas insi^'*nificantes bajo el punto de vis- 
ta arquitectónico existen: la de san Nicasio alejada 
unos trescientos metros al Norte del casen, y la de 
la Virg^en de Vallejuelo dentro del Barrio-Nuevo 
en el estremo Este, 

La plaza pública ning*una particularidad ofrece 
á no ser la de estar siempre muy sucia y encharcada 
grracias á las cenag'osas regueras que la cruzan en 
encontradas direcciones. Lo que merece especial 
mención, no por su mérito, sino por ser el punto de 
cita de los vag-os que según confesión propia ganan 
él jornal á su frondosa sombra, es un corpulento 
álamo circuido de cuatro graderías de piedra á 
que pocas veces faltan abonados. 

De la sanidad, policía urbana, ornato, alineacio- 
nes, empedrados, etc., de las calles, ¡que he de de- 
cir! si esto es una verdadera Babilonia en que cada 
cual hace lo que mejor le parece, sin preocuparse 
para nada de las molestias y peligros á que expone 
al vecino. Amenaza ruina un ediñcio pues co- 
mo no conveng'a al interés de su propietario deruir- 
le, ya se encargará la Providencia de velar por los 



— 15 — 

que le habiten ó aiuleu cerca porque se^^'-ara mente 
se irá al suelo cuando sti canse de estar en pié. «Sti 
le antoja á un particular echar un remiendo ó adi- 
cionar un piso á su carcomida casa pues nadie 

se ocupará de apreciar su solidez y lejos úe iuipe- 
dírselo, le consentirán que almacene los materiales 
en medio de la acera sino interrumpe y oustruye 
en absoluto la via pública y lo de menos será que 
los transeúntes hagan bolatines ó se rompan la 
crisma. ¿Porque no se había de robustecer algo más 
la autoridad del Ministro y en vez de exhibirse por 
las calles con piernas de reses mayores y menores 
y jarros de vino, se ocupa algo más de estas cosas 
propias de su cargo? 

No habrá para que advertir que el alumbrado y 
los paseos no existen. 

El surtido de papel sellado, franqueo y tabaco, 
corren parejas con los anteriores servicios, causan- 
do el consiguiente perjuicio á los [«articulares y no 
pequeña merma á los intereses del Estado y Com- 
pañía arrendataria. 

Bien se yo que dentro de los limitados recursos 
deque puede dispor.er un presupuesto tan exiguo, co- 
mo necesariamente tiene que serlo el de este pueblo, 
pocos milagros es dable hacer; pero también sé que 
los Administradores int^ligeates y celosos, sin 
gravar de manera directa el bolsillo exhausto del 
contribuyente, tienen á su alcance medios de 



-_ If^ _ 

acción á cuyas expensas eii louchüs cas'js cotí vcii- 
tajíis pueden atenderse servicios abandonados, 
siempre con la disculpa (ie las deficiencias del pre- 
supuesto. En el actual Municipio existen persotias 
capaces de plantear el plan de reformas necesaricis 
al mejoramiento de este pueblo, ¿porque no se las 
estimula y ponen á prueba sus facultades? ¿Ks que 
la misión del Ayuntamiento debe quedar reducida 
tan solo á ir aplicando las partidas del presupuesto 
en la forma que hacen la cuenta las lavanderas? 

En tanto que no se hallen al frente de la Admi- 
nistración las contadas personas aptas para dirig-ir, 
interpretar y hacer cumplir la Ley sin comtempla- 
ción alg-una, y que al mismo tiempo lejos de mo- 
verse á virtud de estrañas sug-estiones, demuestren 
posponer sus particulares intereses al interés co- 
mún, ni podrá esperarse nada que redunde en be- 
neficio de todos, ni será posible conseg*uir disipar 
la espesa neblina tras la cual vienen quedando en- 
cubiertos los actos de la Administración. 

Ojeada petrosipeetíva. 

Tienen gran interés las hipótesis admitidas como 
más verosímiles á justificar la ocasión y sitio en 
que este pueblo se fundara; razón por la que con- 
sidero de indispensable necesidad distraer un mo- 
mento en su exposición. 

En el Archiva Municipal en que parecía natural 



— 17 — 

se conservara algún documento serio en que cons- 
tara de manera fehaciente y acabada la fecha y 
motivos que presidieran á su instalación, doloroso 
es decirlo; pero no existe nada, absolutamente na- 
da, no ya que aclare este extremo, sino que sea ca- 
paz de poner sobre la pista á cualquier curioso ob- 
servador. 

No su(!ede otro tanto afortunadamente en lo que 
al Archivo Parroquial respecta; y si bien es verdad 
que tampoco sumininistra datos precisos y ciertos, 
ofrece por lo menos indicios de g-ran valor y estima 
fig-urando entre ellos como el primero en impor- 
tancia, un Reg-istro de Nacimientos tan incomple- 
to en devtalles y tan deficiente en su redacción, que 
bien pone de relieve estuvo confiado á manos in- 
doctasy poco peritas. Suponenalgunos quedebióque- 
marse ó desaparecer á virtud de algún incidente 
imprevisto el Archivo Parroquial y que el libro á 
que veng:o refiriéndome debió ser tan solo una re- 
copilación sucinta del último movimiento de pobla- 
ción; teoría inadmisible, porque si así fuera, apa- 
recerían en él consig-nados al propio tiempo matri- 
monios y defunciones de los que no se ocupa si 
quiera por incidencia. 

Suponiendo diseminadas por este término un nú- 
mero indeterminado de familias, entre las que de- 
bió surgir la idea de crear un pueblo que les con- 
sintiera guarecerse de los rigores atmosferológicos 



— 18 — 

y al propio tiempo vig-ilar más de cerca sus predios 
y g-anados en la Sierra.. ^ no es absurdo admitir 
que su primer cuidado debió ser: ag-ruparse y cons- 
truir al propio tiempo que sus viviendas la Ig'lesia» 
que si siempre es necesaria en todo pueblo católi- 
co, lo era más entonces en que las creencias esta- 
ban más arraig-adas. y la no ing*erencia del Estado 
la bacía indispensable si habían de aspirar á leg'a- 
lizar su independiente existencia. La precedente 
suposición, parte del hecho de quedar restos de vi- 
viendas, pero no de Ig-lesia ni Santuario en distin- 
tos puntos de la jurisdicción. Esta circunstancia y 
la no despreciable de datar de pocos años, relativa- 
mente, el laboreo de terrenos en g*ran extensión to- 
davía incultos, dan arg-umentos para aseg-urar que 
la fundación de este pueblo, obedeció; á la enorme 
distancia á que se encuentran de Garciotúm y Cas- 
tillo de Bayuela (cuya preexistencia está fuera 
de duda) muchos puntos de su actual jurisdicción 
y por tanto á la necesidad de instalarse en punto 
apropósito á satisfacer las exig'encias sociales, eco- 
nómicas é hig-iénicas. Así se esplica'que naturali- 
zados y dependientes de los pueblos citados, tuvie- 
ran necesidad de seg'uir celebrando en ellos los 
matrimonios, inscribiondo las defunciones y llevan- 
do á cabo los enterramientos, en el período de tiem- 
po que se calculó preciso á la edificación de la 
Iglesia; no haciendo otro tanto coa los nacimien- 



^ 19 — 

tos, que desde luego reg-istraríau á su modo, v qui- 
zá con autorización competente, con e) deliberado 
intento que sirvieran dé punto de partida, á la fun- 
dación de este pueblo, suceso que debió tener lu- 
gar en el último tercio del sig'lo XVI, en que la 
construcción de la Ig-lesia finalizó seg-ún marca la 
fecha de 1594, inscrita en una piedra que sirve de 
antepecho á uno de los balconcillos en que están 
colocadas las campanas. Que la construcción de la 
torre fué inmediata ó simultánea á la de la Ig-lesia. 
lo prueban; la ig-ualdad de materiales empleados, 
el aspecto y estado de conservación, y más que 
nada, la circunstancia de estar la Sacristía en la 
base de la torre, y no haber vestig-ios que hag-an 
suponer pudo estar instalada en punto distinto al 
que hoy ocupa. 

Para justificar la elección del sitio en que es- 
te pueblo aparece enclavado, debieron tener en 
cuenta: 1." La equidistancia á los pueblos que cir- 
cundan su término: 2." la abundancia de ag-uas y 
veg*etac¡ón; 3." su orientación al mediodía y el res- 
guardarse de los aires Norte y Nor-Este, que son 
los predominantes, y 4." la necesidad de debastar 
los espesos matorrales que aquí e>LÍst¡an, sirviendo 
de alberg-ue y refugio á lobos y demás animales 
monteses enemigos del ganado. 

Que los fundadores se segreraron de manera ex- 
pontánea, y estimulados tan solo por su comodidad 



— 20 — 
y conveniencia de Castillo de Bayiiela., lo prueban; 
la existencia de dociunentos que asi<>*naban como 
limite á las fincas de este, las jurisdicciones de 
Higruera de las Dueñaá é Ig-iesuela, puntos porque 
más extendida se halla actualmente esta propie- 
dad; y claro está, que hallándose este pueblo y 
jurisdicción intermedio á Bttyuela y los dos cita- 
dos, no es ning-un absurdo suponer que estos te- 
rrenos pertenecieron al determinado número de fa- 
milias, que atentas en primer término á su como- 
didad é interés, prefirieron á conservar su anterior 
vecindad, crear una' nueva, desde que pudieran fo- 
mentar mejor sus fincas y g-anados. Por otra parte 
la costumbre hasta principios de este sigdo seg-uida 
y respetada, de acudir el 25 de Marzo día de la En- 
carnación, las insig-nias y clero parroquial de siete 
villas entre las que se encuentra esta, á la Ermita 
situada en el cerro del Castillo que da nombre á 
Bayuela, hace suponer que sirvió de Atalaya y 
fortaleza en que se cong'reg'aban y defendían de 
extrañas ag*resiones los habitantes de ellas, y que 
esta razón hacia que todas por ig"ual tuvieran inte- 
rés en conservarle, y dar culto á la Santa Imág-en, 
bajo cuya advocación se colocaban en apurados y 
peligTOSos momentos. 

Es pues admisible la hipótesis de que el Real de 
San Vicente, haya sido fundado 'por pastores pro- 
cedentes de los pueblos limítrofes pre-existentes 
en el sig-lo X.V[. 






¿^gp^^io ^^édi^o. 



A ntfce^lpiitest, 



De una manera borrosa y confusa se recuerda á 
los Sres. Heredia Odiag-a y Pérez, personnlidades á 
cuyo carg'o corriera la asistencia y dirección facul- 
tativa en la primera mitad de este sig'lo; circuns- 
tancia que nada prejuz^^-a en pro ni en contra de 
las condiciones que aquellos reunieran, y que desde 
lueo'o debe atribuirse, más que á carencia de estas, 
al indiferentismo conque en este país se mira todo 
cuanto al ejf^.rcicio de la me licina se refiere. 

No sucede otro tinto en lo que á la seg-unda mi- 
tad respecta. 

Aparece en primer término la fig'ura de D. Mar- 
celo Heredia que aunque incompleta y deficiente- 
mente bosquejada, suministra no obstante datos 
que consienten aseg-urar reunia esíepúonales ap- 
titudes como Mé'dico prñctico. Kn íntima y estrecha 
jimistail en su vida de estu liante con personalidades 



que han alcanzado gran reÜeve, y entre las cuales 
se destaca como la más sobre?aUente la del eximio 
hombre público D. Cristino Marios, no es aventu- 
rado aseg-urar que sin el pesimismo y apatía que 
constituyó l?i característica! de su brebe existencia, 
estuvo llamado a obtener sigmifi^ación mayor que 
la reservada á un modesto facultativo de pueblo. 

Sucedió á este el aventajado joven 1). jVndrés 
Poladura que apenas salido délas aulas había ya 
obtenido en reñida oposición plaza en la Armada 
que se vio precisado á renunciar por no avenirse 
"bien con las molestias inherentes á la vida de la 
navegación. Agraíñado con esta Titular, bien pron- 
to hizo resaltar el arnor al trabajo y el entusiasmo 
por la ciencia que en p')co tiempo habían de acre- 
ditarle como observador experto y clínico concien- 
zudo. La mejor prueba del beneplácito con que fué 
apreciada su conducta, está en el gradual aumento 
repetidas veces obtenido en su asig-nación. Sus re- 
comendables cualidades de Profesor, lavxfabiÜdad 
y delicadeza de su trato, los favores que su desaho- 
g'rtda posición le consintiera dispensar, y la crea- 
ción del Ceaienterio recientemente inaug'urado, 
han dejado en esta localidad g*ratí)3 recuerdos que 
ni el tiemp ) ni la distin'^ia conseg-uirán borrar. 

Á reemplazarle vino el e^timahle joven D. Sal- 
vador Lizana celoso y asiduo cumplidor de los de- 
V)eres profcsioiuilos ñ que en .Mh^oluto dedica ha to - 



do su tiempo. Su natural bondad y su cunátancia 
le captaron las simpatías de estos habitantes, entre 
los cuales continuaría á no haber sido víctima de 
una agresión que con otra posteriormente repetida 
con el autor de este opúsculo, serán por mucho 
tiempo la gTan verg*üenza de las Autoridades de 
este pueblo. 

Sensible es que comprofesores tan idóneos como 
los tres de que dejo hecho mérito, no hayan dejado 
á la Literatura ó Estadística Médica, huellas de su 
paso. Y si digo esto claro es que no puede ser en 
son de censura porqur; yo bien sé no lleg-a á tanto 
el cumplimiento de obligaciones, por otra parte no 
escasas. Me lamento de esto, porque seguramente 
todos y cada uno mejor que yó, hubieran Ibenado 
el penoso deber que hoy me impongo: y en este 
sentido me hubiera felicitado encontrar hecho un 
trabajo que estimo superior á mis fuerzas. Por lo 
demás (y sirva de disculpa á esta digresión) hace 
algúii tiempo que abogué en la prensa profesional 
por la necesidad de generalizar el estudio médico- 
topográfico de las localidades, único medio de dar- 
las á conocer y poderlas recomendar con fruto en 
las infinitas ocasiones en que nos vemos precisados 
á aconsejar á nuestros clientes el cambio de m ^lio 
ambiente. 



24 



Eiifi»i*iii<^(la<leH precluiiiiiiaiitc*M. 

EscasH.< ó nulas eni>eñanzas pudran despreuderse 
de iüs insiiticientes datos por nú recocidos en r.l 
corto tiempo que llevo aqui de permanencia, pero 
]a circunstancia de haberse repetido casi con lonte- 
mática precisión los mismos afectos en idénticas 
épocas dei año en los dos que me ha sido dable ob- 
servarlos, y la de resultar mis notas de acuerdo con 
las impresiones de mi antecesor el disting-uido com- 
pañero Sr. Poladura, que hoy practica la profesión 
con acierto y fortuna en Talavera de la Reina.ca- 
pitalidad de este Distrito, dan á aquellos un v^lor 
relativo que no tendrían si solo á mi impericia se 
debieran. 

Consultando el estado que más adelante aparece, 
se aprecia á simpre vista; que las enfermedíMiesson 
con lig'erísimas variantes las propias \le cada esta- 
ción en cualquier localidad de clima templado. Así 
se vé pues; que los meses de Enero, Febrero, Marzo, 
Octubre, Noviembre y Diciembre, su ninistran cre- 
cido conting-ente de Ang-inas catarrales y especíñ- 
cos. Catarros en sus diversas manifestaciones. Reu- 
matismos, Parálisis á tVig-ore é Intermitentes; sien- 
rio de notar !m dificultad con que se desarraig'an los 
(Jatarros y uianife.st iciones Keunvdticas. y la facili- 
dad relativa con qno en la g-eneralidad de casos se 



triunfa del Paludismo. Abril, Mayo» Junio, y Se- 
tiembre, son los meses en que las Pueumnnias ca- 
tarrales. Pústulas malig*aas y los trastornos g-astro 
intestinales, desde el catarro g-ástrico simple, hasta 
las oclusiones y obstrucciones intestinales más re- 
beldes, hacen su aparición en escena con apara- 
to, violencia é intensidad que no g*uarda relación 
afortunadamente con el número de defunciones. 

En Julio y Ag-osto se sostienen los trastornos 
gfastro-intestinales y se presenta alg-uno que otro 
fug'az caso de erupciones específicas. En el trascur- 
so de dos años solo se han presentado dos casos de 
varicela y han ocurrido cinco defunciones por Tu- 
berculosis, adquiridas: en la Corte después de lar- 
g-a permanencia dos, otra á consecuencia de prolon- 
g-ada lactancia y las dos restantes, reeai las en dos 
jóvenes cuyos antecedentes y g-énero de vida han si- 
do más apropósito á hacer estallar una enfermedad 
que ya desde la primera infancia venian predis- 
puestos. 



QO 

2 



— 26 - 

Gxxsl^Ltto cío 

Angina Diftérica 3'1' 

Laringitis Diftérica 3 

Bronquitis capilar 1 

á,..«.*n Pneumonías. ^i ^^ 

respiratorio. ^^"^"^'^^^^^^ ^' 

Aplaxia pulnaonar 1 

Embolia pulmonar 2 

Tuberculosis pulmonar. . . , 2 

Hernia del cerebro í\ 

Apoplegía 2\ 

Meningitis , . • 2) 

Gastro-entero colitis. .... 17 i 



Sisteni» 
nervioso. 



Aparato 
digestivo. 



1 

[Obstrucción intestinal 



\ Peritonitis traumática . . . 

I Tabes mesentérica 3 

A. Circulatorio Endocarditis é insuficiencia 3 

ÍTifus abdominal 1 

j Fiebre perniciosa 

(Septicemia 2| 
Erisipela flegmonosa .... 1 

Raquitismo 

Tumor escirroso del cuello Uterino 



;!23 



Infecciones. 



;i 



^Tétanos uterino 
iSo viable. . 



Total. 



, 91. 






IDofuixioiones. 

Angina Diftérica. , .... 18 

ídem gai-igreno.'sa 1 

Edema de la glotis 1 

Laringitis Diftérica 3 

Aparato ^Bronquiíis capilar 5^.36 

respiratorio, ^-d • , o' 

'^ JBronquiectasia 2 

Pneumonías 2 

Edema pulmonar 1 

Tuberculoííis 3 

Sistenia (Derrame cerebral 2) 

nervioso. (Meningitis retropulsa .... 1( 

Aparato (Lesiones ralvulares 2) 

circulatoiio. (Anasarca Ij 



/Gastro entero colitis 6\ 

/Tabes mesentérica 5; 

(Disenteria 1' 

Aparato Generador Hidropesía del ovario. , . 1 
Septicemia consecutiva á caries 

de ambas tibias 1 

Cáncer epitelial ie la cara. ... 1 
Quemadura en la región precordial 1 

Raquitismo, , . . 3 

De mano airada 1 



Aparato 
digestiva. 



Infectivas. 



12 



Total. 62 (1) 



(1) Debe existir algún error en los datos adquiridos 
por mi compañero, por que mis informes consienten ase- 
gurar que el número de defunciones se elevó á 70, de las 
cuales solo 20 recayeron en su clientela. 



28 



Reflexiones. 



¿A que causas obedecen los afectos citados? ¿Que 
razones justifican la relativa duración de cada uno 
de ellos? 

La etiología cósmica y telúrica que como es na- 
tural alcanza á todos seg*ún la mayor ó menor re- 
sistencia individual» abrig'o, §*énero de vida, ali- 
mentación, etc., el abuso de las frutas y del ag-ua, 
la impremeditación con que se alijeran de ropa pa- 
ra el trabajo y con que se buscan las sombras y la 
frescura estando el cuerpo traspirando, son causas 
abonadas para la producción de multitud de enfer- 
medades; pero existen otras que revisten á mi jui- 
cio excepcional importancia y cuya responsabilidad 
cae de lleno sobre la Administración Municipal; de- 
pósitos de inmundicias y basuras de todas clases y 
condiciones acumuladas en los sitios más céntricos 
de la población, viviendas húmedas, estrechas y ló- 
breg-as, reg-ueros encharcados y cenag-osos en que 
se laban las ropas y los niños jueg*an, se laban. y 
beben, contacto inmediato de los afectos de enfer- 
medades infectivas con los demás sanos, olvido ab- 
soluto de la vacunación que hace tres años uo se 
inocula, abuso de carnes muertas, etc. etc. son 
motivos más que suficientes á justificar el exa.g*era- 



— 20 — 

do tributo que la primera infaucia pag-a á ia Gas- 
tro Euteritis y ia Difteria. 

Y ya que á la Difteria se toca, no puedo resistir la 
tentacióa de relatar, siquiera sea á g*randes rasg^os 
los sinsabores y disg-ustos que me ha acarreado la 
actitud de entereza y perseverancia en que me co- 
loqué frente á las autoridades de esta villa en la 
última epidemia. La indiferencia conque fueron re- 
cibidas mis escitaciones y consejos, me puso en el 
caso de acudir en queja á la superior autoridad g*u- 
bernajiva de la provincia, que penetrada sin duda 
de la razón que me asistía, hubo de oblig-arles á 
cumplir con la Ley en aquel corno en otros casos 
preferida y olvidada. Pero ¡aquí fué Troya! A par- 
tir de aquel instante todas las malas artes se pu- 
sieron en jueg-o con el fin de aburrirme, cansarme 
y oblig-arme á abandonar esta localidad en que tan 
á placer mío como g-usto de la g-eneralidad del ve- 
cindario resido. 

Desde la calumnia y difamación, hasta la invi- 
tación grosera y descortés, el procesamiento crimi- 
nal buscado por un fútil y banal motivo y la ag*re- 
sión injustificada y cobarde llevada á cabo en la 
impunidad de las sombras de la noche; nada se ha 
omitido por conseg-uir los reprovados fines propues- 
tos; y es que creyeron sin duda habérselascon un 
carácter apocado é irresoluto, y se han encontra- 
do con un hombre enérg*ioo con la energía que dá 



— 30 — 

la razón y lo bastante digno y tenaz para no con- 
sentir la más insig'nificante sospecha de indig'nidad 
ni el menor asomo de desfaliecimionto. 

Son pocos los enfermos que se paran á apreciar 
el valor de las prescripciones y consejos que se les 
dá, y solo así se comprende que afectos de Catarros 
Asmáticos, ReumatisQios sub-ag*udos ó crónicos y 
otras enfermedades infebriles, atiendan más á sus 
heredades que á su salud; olvidando que la salud 
es la mejor y más fructífera de todas las fincas. 
La falta de precauciones y cuidados es la causea de 
esas Bronquiectasias, Enfisemas Endocarditis etc. 
verdaderos calvarios de las épocas avanzadas de la 
vida y que en muchos casos á bien poca costa hu- 
bieran podido evitarse. Se esplica de este modo que 
afectos insidiosos y poco molestos en sus comien- 
zos y á que no se da importancia por aquello de que 
por donde han venido se irán, sean los llamados 
á hechar hondas raices en el org*anismo, y servir 
de molesta é inag*uantable compañía al par que de- 
expiación hasta el sepulcro. Se dominan con más fa- 
cilidad los afectos ag-udos á pesar de su mayor é 
inmediata g-ravedad; por prestarles desde los pri- 
meros momentos más atención, y amoldarse mejor 
á seg'uir con solicitul y esmero las prescripciones 
facultivas. Otras causas hay que inñuyen en el de- 
vsag*radable sesg^o que toman algunas enfermedades 
y entrp ellas bien merece la pena de citarse la afi* 



— 31 — 

ción á consultar con curanderos y comadres que 
con sus monsergfas y menjurg-es, consigruen sino 
otra cosa, marear y preocupar á estas pobres gen- 
tes, y ser la desesperación de los médicos que apre- 
cian en alg-o su decoro. En obsequio á la verdad no 
soy de los que más pueden quejarse de falta de con- 
fianza de sus clientes, ni intrusiones de curanderos. 

Junta de. Sanidad. 

Resulta un org:anismo honorario y de puro lujo; 
y aunque en nada denuncia su existencia, debe an- 
dar tan sobrada de ilustraciones é iniciativas, que 
se ha creido en el caso de no dar acceso á su seno á 
uno de los dus Profesores que aquí ejercen y resi- 
den. Inútil será advertir que el repudiado, ni adu- 
la, ni sirve al caciquismo fusionista. 

Farmacia. 

La que existe en la actualidad se instaló hace 
diez y nueve años. Reorularmente reputada lo esta- 
ría más si el poco satisfactorio estado de salud del 
propietario, le consintiera dedicarse con mas ahin- 
co á todo lo que importa á sus intereses. 

La cirujía menor á carg-o del barbero que más se 
ha movido cerca de los Titulares, se halla desaten- 
dida; porque si bien se tija y esuiera en los conta 



. ™ a2 — 

dos casos en que se le utiliza, es lo cierto que care- 
ce de los conocimientos técnicos indispensables. 

¡Lástima es> que no se halle en aptitud de ad- 
quirirlos! Sería un reg*ular auxiliar de cualquier 
Médico trabajador y acreditado. 

Aguas miiierAfclefii. 

Al Norte de la población y como á cuatro kiló- 
metros de distancia existe un cerro conocido por las 
Cabezas de Pedro- Pascual de unos sesenta metros 
de altura por ciento treinta de diámetro en su base 
situado en el centro de un valle á que parece estar 
vsirviendo de vijía por el extremo Norte y que se bi- 
furca para dar paso á los caminos que conducen á 
los pueblos limítrofes y le separan de otros cerros 
inmediatos. Al N E y en sus últimas extrivacio- 
nes existe una charca conocida por La Fuente de 
la Pólvora, calificativo que sin duda ha merecido 
por el sabor fuertemente sulfuroso de las ag-uas 
que allí emerg-en. Estimulada mi curiosidad quise 
visitarla en el verano del 85 cuando estaba bien 
ag-eno á pensar en venir á avecindiirme en este pue- 
blo, y al efecto acompañado de un amig*o conoce- 
dor del terreno que tuvo la amabilidad de servirme 
de Cicerone, pude comprobar por mi mismo el sa- 
bor á azufre y olor á huevos podridos que caracte- 
rizan las aguas sulfurosas. Pareciéndome se trataba 



de un hallazg'o que merecía la pena de citcir.se. di 
cuenta de él eu «El Diario Médico Farmacéutico» 
periódico profesional que por entonces se publicaba. 
y me surti de alg-unas botellas que conveniente- 
mente lacradas llevé á la (3orte con el deliberado 
propósito de que fueran minuciosamente analizadas 
y clasificadas por persona competente. Avistado con 
mi antig-üo amig-o Gustavo Saenz Diez, (desg-racia- 
damente perdido para las Ciencias Médicas de que 
era una leg'ítima esperanza,) admitió el encarg*o, 
que á conciencia hubiera llenado, á no haber coad- 
yuvado, mi ausencia primero, ysu muerte después, 
á quedar en suspenso mis loables deseos. Aunque' 
sin datos ciertos que tomar como punto de partida, 
es lo cierto qne veng*o aconsejando su uso en los 
Reuínatismos articulares y musculares, Escrofulis- 
mos y Oftahnias escrofulosas, con bastante buen 
resultado. 

Abrig-o la deliberada intención de ocuparme de 
este asunto con más detenimiento en tiempo y oca- 
sión oportuna, y por eso me limito por hoy á de- 
nunciar su existencia. 






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Instrucción. 



Si atrasada se halla la instrucción, que como 
máxi lum ap3nas si Ue^fi á alcanzar en los más 
constantes y expertos un estado rudi nentario, no 
es ni mucho menos por falta de condiciones de los 
Profesores encarg-ados íUí difundirla. Todo lo con- 
trario, me complazco en reíono?er en entrambos 
ilustracción y pericia bastantes para el desempeño 
de su cometido. La iudiferen^ia de las autoridades 
que ni directa ni indirecta:nent(* se ocupin en es- 
timular á los padres ni á los niños al cumplimien- 
to de oblig*ación tan tras-endente como es la ense- 
ñanza, el eg-oismo de las familias que en su mayo- 
ría encuentran preferible distraer á los hijos en 
ocupaciones mecán^^hs que les exponen n enfermar 
y á cambio les reportan escasos beneficios, el poco 
tiempo que la Ley y la ne «esidad de los locales les 
consiente asistir á las Escuelas, y la multiplicidad 



de días en que ésta por distintas cansas se pierde, 
expecialmente la de niñas que carece de local apro- 
piado, son otros tantos motivos que influyen por 
modo pernicioso y funesto en la Instrucción y por 
ende en las costumbres y la moral de estos habi- 
tantes. El espacio de seis á do^e años es á todas lu- 
ces insuficiente para alcanzar la dosis de Instrucción 
necesaria á los fines de la vida. Añádase á esto el 
completo abandono en que la generalidad dejan 
los conocimientos adquiridos, y el poco ó ningún 
interés que en complementarlos y ensancharlos de- 
muestran; y costará poco trabajo sacar la triste de- 
ducjión de que, entre cada cien alumnos que em- 
piezan á frecuentar las Escuelas, dos adquieren el 
máximun de instrucción que en ellas se dá, los am- 
plían y perfeccionan y dedíqumse á lo que quieran 
pueden servirse asimis nos y ser honra de su pueblo 
y fimilia; cuatro conservan íntegro lo adquirido 
sin ir más allá; diez olvidan en parte lo aprendido, 
leen mal y esriben peor; veinte deletrean mal y á 
duras penas escribiendo se comprometen á garra- 
patear su nombre, y los restantes ni leen ni es- 
criben. 

¡ No es esto desconsolador! 

¿Que energías ni que iniciativas podrán desplegar 
en la djfens.i de sus i nt':» roses y libertades los que 
no llegan á estaren aptitud de conocer sus dere- 
chos V sus deberes? 



^- 36 — 
Ediicaeióii y c«>sluiubres. 

Cuesta trabajo admitir que habiendo recibido de- 
ficiente instrucción, pueda nadie conducirse de ma- 
nera mesurada, correcta y dig-na en S03iedad. Se 
hallan la instniccióa y la educación de tal subirte 
compenetradas y confundidas que sia temor á ser 
contradicho, bien puedo aseg-urar son una misma 
cosa, de la cual las costumbres no vienen h ser más 
que el corolario. Jóvenes criados á su libre albedrío 
y que se pasan la vida en la calle ó en la taberna 
siempre entreg-ados al desórd^ y al vicio, no es 
posible lleguen á constituir el plantel de hombres 
dig*nos, morales y justos de que tan ansiosa está la 
Sociedad en g-eneral. 

¿De que sirve que las contadas personas que 
por su carácter y condiciones están siempre al ser- 
vicio de toda empresa levantada y justa, prodiguen 
sus consejos é indiquen los caminos que deben se- 
guirse para restablecer el imperio de la Ley y 
la moralidad perdidas, si no encuentran eco en 
aquellos mismos que se creen perjudicados y con 
razón sobr^ida se quejan? 

¿Üe que sirve que el discreto y conciliador Párro- 
co se esfuerce en present»arse como ej«n)plo digno 
de imitación, si ni sus pláticas en el templo, ni los 
consejos á granel repartidos en cuantas ocasiones 
se le presentan, ni las mercedes y obríi.s de caridad 



_ 37 — 

multiplicadas hasta el infinito, le otorg-an la Au- 
toridad y ascendiente que leí^-ítimaniente debiera 
gozar por su sagrado carácter y pur sus relevantes 

cualidades personales ? 

De nada. En tanto que el principio de Autori- 
dad no aparezca robustecido y rodeado de la aure- 
ola de prestig"io que necesita si ha de aspirar á ser 
respetable y respetado, y las personas en cuyas ma- 
nos radica no aporten su contig-ente á la obra co- 
mún dictando las disposiciones de buen g*obierno 
que dentro de la esfera extricta de sus atribuciones 
son conducentes al efe;3to, el g-eneroso esfuerzo in- 
tentado por unos pocos en pro de la edu nación y 
mejoramiento de las costumbres, resultará ineficaz 
y valdío. 

Admipistracion lUunicipal. 

Asunto por demás espinoso es este y sobre el 
cual quisiera pasar como sobre ascuas, pero la cir- 
cunstancia de ser el circuh) alrededor del cual g*í- 
ran y aparecen supeditados todos los asuntos en sus 
diferentes aspectos, no podrá menos de oblig*arme 
á juzg-arle con alg*un detenimiento. 

Si las corporaciones municipales no se constitu- 
yeran en la forma viciosa y arbitraria que lo están 
en su mayoría, si no fueran á parar á ellas las he- 
terogéneas ualidades que para sus interesados fines 



— 38 -^ 

rebusca el caci(iüÍ8ino, si amparados de la impuni- 
dad DO hicieran del pro común un feudo, y de sus 
administrados un rebaño de esclavos cuyos derechos 
se liollan y menosprecian, si las Juntas periciales 
no aparecieran como por arte de encantamiento for- 
madas de parientes y atines de los concejales, si no 
se llevaran á cabo trasferencias y justificaciones inr 
verosímiles, si la víspera de una subasta no se cele- 
braran alboroques entre Autoridades y Rematantes, 
y si por último las personalidades que se hallan al 
frente de la Administración estuviesen adornadas de 
la dosis de intelig-encia necesaria para tener la con- 
ciencia de sus actos y á esta cualidad aunaran la 
rectitud y honradez indispensable al desempeño de 
cualquier carg'o,.. ni se daría el caso de que en una 
Corporación compuesta de nueve individuos solo 
uno pueda vanag-loriarse de ser la expresión fiel y 
sincera de la libre emisión del voto, ni vivirían os- 
curecidos y supeditados á la voluntad del que los lle- 
vó á pavonearse en el banco el día de solemnidades, 
única cosa para que en resumen vienen á servir, ni 
se prestarían al paj)el de comparsas automáticos é 
inconscientes dispuestos á sancionar cuantas sin 
razones se les exijan ni procederían en formas tan 
desusadas contra los mismos á que en primer tér- 
mino debían ag-radecer la confianza que á g-usto ó á 
disgnisto en ellos deposit.iron, ni pasarían el tiempo 
denig'rándose y empcqucñcLÚéndose en org'ías es- 



— 39 — 

caudalosas, ni pur último resultarían envueltos, 
aprisionados é indefensos en las tupidas mallas de 
la red con que los caza, desacredita y arruina ese 
mismo caciquismo de que son instrumentos. 

Es preciso convencerse, en tanto que los electo- 
res se dejen cohibir, alucinar y amedrantar por esos 
farsantes tan faltos de méritos como sobrados de 
osadía, cuyos ideales tan solo estriban en andar cer- 
ca del arca municipal y mani^'-onear los carg*os pú- 
blicos que desearían usufrutuar á perpetuidad; y 
no se paren a pensar en la importancia y trascen- 
dencia del acto que llevan á cabo al depositar su 
voto en las urnas desig*nando con entera libertad 
las personas que les merezcan confianza, coiiside- 
ción y respeto, por su honradez, superior entendi- 
miento y cultura, y por su formalidad; la x\dminis - 
tración municipal no podrá ser otra cosa que una ba- 
canal celebrada entre compadres alrededor de una 
mesa bien provista, de la cual se llevará cada uno 
el manjar que mejor cuadre á su voracidad y con- 
cupiscencia. Como detalle que pone de relieve el 
desbarajuste de la Administración, citaré el hecho 
de haber desbalijado y puesto en medio de la calle 
el archivo municipal bajo el especioso pretesto de 
«no disponer de local donde colocarle»» 

!Se puede dar nada más monstruoso y absurdo...! 

El absurdo no puede subsistir. Y como es absur- 
do que un pueblo esté administrado y dirig'ido por 



— 40 - 

quien se dice detenta y malvarata sus intereses, de 
ahí que todo el que de sensat ) se pi-e ;i.\ la nentan- 
do el rebajamiento á que hemos lleg-ado, vuelva su 
vista hacia las contadas personas que por sus ante- 
cedentes, limpia historia y acrisol:uia conducta, son 
las llamadas á reg^enerar las ::osta;ndros y devolver 
á la Administración municipal la confianza y el 
prestig-io de que carece. 

AdmiiiiatPacion de Justici». 

Alia van leyes dé quieren Rey^tfi, Este es el re- 
frán que tan arraig-ado está entre estas pobres g*en- 
tes y que les dice la expc?i-i.^n:i:t r'sulta tan verdad, 
que hay muy pocos entre ellos que antes de entablar 
un litig'io ó formular la más ninia é insig-nificante 
de las demandas, no se pare á pensar los g-rados de 
parentesco, afinidad ó infiuencia que unen á su con- 
trincante con alg-uno de los caciques, sub-caciques 
ó acólitos del caciquismo reg-ional. No soy yo de los 
que creen que á la Administracciíki de Justicia pue- 
den imputársela ios abusos á diario denunciados de 
la Administracción g^eneral del Estado. Y hag*o con 
g-usto esta aclaración, porque personalmente he po- 
dido apreciar como se han ido estrellando las caba- 
las y maquinaciones del caciquismo ante la impar- 
cialidad y rectitud de los Jueces y Mag-istrados que 
han ido sucediéodose en ios Irilunaiesde este par- 



— 41 — 

tido. Pero si esto es exacto, y deberes de gTatitud 
y justicia me impulsan á consig-iiarlo, no lo es asi- 
mismo en lo que á los Jueces Municipales se refiere 
con lo que de una manera palmariay acabada que- 
dará deniostrada la imprescindible necesidad de que 
la inde])endenc¡a é inamovilidad del poder judi- 
cial llegue á síis itUimos eslahones. 

¿Y porqué? La respuesta es clara. Todas y cada 
una de las individualidades que constituyen la Ad- 
ministracciÓQ de Justicia, desde el último Juez de 
Instrucción hasta el Presidente del Tribunal Supre- 
mo» han obtenido sus puestos en público certamen 
en que dejaron probada su suficiencia y afianzado 
un derecho que ni la política ni nada les puede arre- 
batar. Y claro está que fuertes en el inexpugnable, 
baluarte conquistado, y fija su vista en el deber 
que les permite conservarle y mejorarle no es tarea 
fácil hacérsele perder aunque para ello se recurrie- 
ra al bloqueo como muchas veces acontece. ¡Que 
sería de los hombres honr;idos si el poder judicial 
se supeditara á las exi^^-encias del caciquismo! 

Pero ¿sucede lo mismo en los Juzg-ados Munici- 
pales? Desg-raciadamente nó. Obedientes y sumiscis 
estos á la mano que los propuso y elig'icj, sin otro 
móvil que conservarse en la g-racia de sus protecto- 
res, é incapaces por su escasa ilustracción y cultu- 
ra de formarse idea siquiera aproximada de la alta 
y moralizadora misión que están llamados á llenar 



— 42 — 

¿como es posible esperar de ellos la rectitud y 

serena imparcialidad en que la Ley está inspirada? 

Solo asi se comprende: que unos establezcan ser- 
vidumbres y coladas atropel lando ag-enas propieda- 
des y otros teng'an que dar rodeos y buscar caminos 
inverosímiles para abordar las suyas, otros apro- 
vechen las ag'uas y demás propiedades del común 
y aquellos no puedan acercarse á ellas ni á un ki- 
lómetro si no quieren correr el riesg*o de ser de- 
nunciados y multados; y por último que los de más 
allá cierren sus fincas y añadan á ellas fuentes, va- 
llados, arroyos y todo lo que se les venga á mano, 
y otros se queden con una cuarta de narices miran- 
do á distancia estos despojos de que no se atreven 
á protestar siquiera. 

¿Y que diremos de los procedimientos sumarios 
criminales y de los servicios á que con este motivo 
vienen oblig'ados los vecinos?.... En este punto las 
desigualdades llegan al colmo. Se trata de algún 
daño sufrido por algún arrimado al asa como por 
aquí se dice, pues se arma la primera de las mari- 
morenas. Registros, detenciones, atropellos, algu- 
na que otra palinodia administrada en el más reca- 
tado silencio, guardia civil de los puestos inmedia- 
tos (á la que por cierto se aburre y cansa por el 
más fútil motivo) partes, confidencias,... la mar!,.. 
y con razón ó sin ella, con fundado motivo ó por- 
que si, rara es la vez que no hay algún desgraciado 



— 43 — 

á mano que se eiicaro-iie de pag'ar los vidrios rotos. 
Pero sufre una a«*resión un hombre honrado que no 
tiene otro defecto que decir siempre la verdad y 
desenmascarar de vez en cuando á las Autoridades 
que no saben ó no quieren cumplir con su deber. 

¡Ah! Entonces la cosa varía de aspecto. 8e avisa 
alJuez y ai Alg-uacil que no podrán vivir muy le- 
jos (y que apesar de la hora avanzada de la noche 
podrá suceder muy bien no se hayan acostad ) y 
acaben de retirarse á sus casas) y sin dar treg'ua 
á informarse, se apresurarán á preg^untar si la cosa 
es de cuídalo, dispuestos sin duda á evitarse las 
molestias inherentes al carg*o y dejar así trascurrir 
el tiempo necesario á refrescar las ideas y concebir 

un plan de ¡investig-ación! que Scía seg*uido del 

más satisfa.'torio resultado Y claro está; como 

se deja pasar la oportunidad, se rebaja la importan- 
cia del hecho para que el Juzg-ado de Instrucción 
no entre en granas de intervenir, y ni se cotejan 
huellas, ni se sig'uen pistas, ni se hace caso de 
confidencias, ni se detien.-í á nadie, ni en una pa- 
labra se hace más que «hacer qu3 ha?emos)): el de- 
Uto resultará impune y todo quedará reducidoá unos 
cuantos plieg'os de papel emborronado y alg'unas 
carcajadas lanzadas en desag-ravio d^l desg-raciado 
que ha tenido la candidez de considerar á ciertas 
Autoridades g-arantía de nada ni de nadie. Allá se 
las httvan con su concie!i'*ia, si la tienen. De cual- 



— 44 — 

quier manera el Sambenito no se. le han de quitar 
de encima, y el ag*redido se repone cuando la cosa 
no pase de ahí, y tuerto ó derecho, blanco ó negro 
vive satisfecho pai-a verg'üenza de las Autoridades 
y honra suya. 

Es un robo de lo que se da cuenta y por tanto lo 
que hay que perseg-uir es el ladrón y los efectos 
robados: pues se sale del paso dando unos cuantos 
palos de cieg*o que por rara casualidad iráu á reper- 
cutir en las espaldas de quien se los merece. Que 
se hacen indicacioues que racionalmente consienten 
sospechar de personas determinadas y entonces 
!ah¡ entonces seg-un los casos: unas veces se irán 
derechos al bulto sin decir ag*ua vá, pero otras no 
faltaría por arte de virli virloque alg-im Espíritu 

Santo que en fig'ura de cualquier cosa, se 

encarg'ue de llevar el soplo y dar treg'ua á que la- 
drón y efectos robados puedan pjnerse á buen re- 
caudo. Yá este propósito, recuerdo que comentando 
un dia el aumento de criminalidad que de poco 
tiempo acá ha sufrido este pueblo, y tratando de , 
investig'ar las causas que lo espliquen, decía un 
amig'o mió tan atento y fino observador como des- 
confiado: — Convénzase Usted D. Manuel, no se ha- 
ce un expurg*o de la g*ente de mal vivir, porque es- 
ta será siempre la g*uardia neg'ra que el caciquismo 
reservará para amedrantar ala g-ente de bien y de 
orden. — Me voy convenciendo de que tenia razón. 



— 45 — 

Que ocurre á horas normales un suceso cualquie- 
ra^que hace preciso un servicio extraordinario. Se 
recurre al turno de vecinos y entre ellos malo ha de 
ser que al g'uno porque si, porque n(3 ó porqué se 
yó, no escurra á tiempo el bulto y larg*ue al infeliz 
de al lado el mochuelo. Que el suceso tiene lug'ar á 
horas extemporáneas en que la mayoría de vecinos 
están en las faenas del cainpo: pues difícil será que 
echen mano de la media docena de vag-os que á dia- 
rio pasean sus hermosos cuartos por la plaza á la 
sombra del Álamo tradicional, con más seg'uridad 
se interrumpirá ea sus tareas al que á fuerza de su- 
dores y trabajo se afana por g-anarse un jornal. 

Y asi por este orden poiria seg-uir relatando abu- 
sos é irreg"ularidades que no tendrían fin. 

Consecuencia. La Administracción de Justicia 
en este pueblo (y creo que en la mayoría) seg'uirá 
siendo ilusoria y risible en tanto que la persona en 
quien recaig-a no esté adornada de la independencia 
y cultura precisas á su recto é ilustrado desempeño. 

C riminalidad. 

Al paso que en los dos primeros tercios de sig-lo, 
los hechos criminales fueron de tan poca monta 
que apenas si dejan recuerdo, no sucede otro tanto 
en lo que al último tercio que corre respeta; siendo 
de advertir que no arrojando un Gonting*ente exa- 



— 40 - 

gerado en relación á otros de iyaal vecindario, lla- 
ma no obstante ).a atención la inusitada frecuencia 
con que han sido repetidos. La dificultad de coleccio- 
nar y clasificar los datos precisos á la formación de 
una estadística minuciosa y verdad, me impiden 
acompañar un estado en que con toda exactitud apare- 
ciera reñejado el movimiento de criminalidad en es- 
tos últimos años. Pero como para muestra basta un 
botón, liaré observar que en los tres últimos años, 
aparte de infinitas raterjas. han ocurrido: dos asesi- 
natos, una herida por arma de fueg*o, otra cortante, 
tres incisas y seis contusas las cuales han abarcado 
todas las g-radaciones desde el simple equimosis has- 
ta las fracturas múltiples. Las penas que como con- 
secuencia á estos delitos se han impuesto, son: dos 
condenas de muerte afortunadamente remitidas á la 
inmediata de cadena perpetua, por uno de los asesi- 
natos; el otro hace poco acaecido se encuentra en 
sumario pero hay fundados motivos que hacen te- 
mer quede en la impunidad; por las heridas de ar- 
ma de fueg'o, cortante y dos de las incisas, cuatro 
arrestos menores ya exting'uidos; la otra incisa es- 
tá en sumario y de las seis contusas, dos, han que- 
dado impunes y las otras han sido seguidas de in- 
significantes penas también extintas. 

Ahora bien ¿ que esplicación tiene este aumento 
de la criminalidad? 

Se esplica y á mi juicio de manera harto elocuen- 



_ 47 — 

te; por la falta de ínstracción, la leiii(l¿\d é iuclife- 
rencia coa que se miran ciertos actos y ligv. rezas de 
la juventud, el pernicioso ejemplo que emana de las 
mismas Autoridades, la irrelig'ión y el desorden 
que llevan aparejados en si la relajación de los vín- 
culos de la familia y la falta de consideración y 
respeto á todo, la impunidad en que quedan mu- 
chos delitos unas veces por estrañas y maléficas in- 
gerencias y otras por falta de interés, la poca pro- 
porción entre la pena y el delito y por último la 
prodig-alidad de los indultos. 

Será inútil cansarse. Ni la criminalidad dis- 
minuirá hasta los prudentes límites del derecho de 
defensa, ni los abusos se extirparán de la manera 
radical que necesitan; en tanto que la Administra- 
ción no sea purificada y saneada, y alejando de ella 
la perniciosa influencia del caciquismo pueda mo- 
verse con entera libertad y autonomía. 

Política. 

No existen políticos en la verdadera acepción de 
la palabra; porque no pueden llamarse así los vivido- 
res que aprovechan su influencia en colocar á la fa- 
milia y realizar neg-ocios personales lucrativos con 
detrimento de los pobres pueblos, que en balde es- 
peran alg*o de ellos que les favorezca; ni tampoco me- 
recen este nombre, las contadas personas cuyos tra- 
bajos tan solo se encaminan á que la Ley se cum- 
pla y haya honradez y moralidad en todo. 



ASPECTO ECONÓMÍCO. 



Ppopiedad Pecuaria. 

Los g'anados en sus diferentes especies, vacuno, 
lanar, cabrio y de cerda constituyen aqui la prin- 
cipal riqueza. Con terrenos extensos y accidentados 
en que abundan los pastos y las ag-uas de inmejo- 
rable condición, garandes cosechas de patatas que 
en enormes cantidades se siembran y recolectan 
subviniendo á las necesidades del hombre y sirvien- 
do en unión de los higos y calabazas para cebar al 
ganado de cerda, no debiera haber nadie tan obce- 
cado y tan ciego que contrariando las leyes de la 
Naturaleza y con gran detrimento de sus fuerzas 
físicas, distrajera estas hacia otros trabajos más 
penosos, en que no es posible obtener el interés re- 
lativo que en buena ciencia económica el trabajo 
debe producir. 

Á la decadencia de la ganadería han contribuido: 
la baja y depreciación por largo tiempo sostenida 
en los mercados, la aterradora competencia inglesa 
la falta de licitaciones y no poco la insuficiencia 



-— 49 — 

de medios de comunicacioíi. Apesarde esta crisis 
que no puede menos de ser transitoria si se tiene 
en cuenta la fecha próxima en que han de renovar- 
le los tratados de comercio, el interés preferente 
que en su mejoramiento tienen los hombres de Go- 
bierno, las exig'encias de !a opinión claramente re- 
flejada^?, expuestas y apoyadas por la Prensa, 
Asamblea de Contribuyentes y esa asociación colo- 
so que se llama «Lig'a Ag*raria,); los pre.*ios alg-o 
más altos y sostenidos en las ferias que acaban de 
tener lug-ar en esta región, la falta de concurrencia 
-á centro consumidor tan importante como Madrid, 
-etc., no pueden menos de ser motivos que en plazo 
no lejano veng*an á reflejar en favor de la g-anade- 
ría, cuyo fo nento es el único problema capaz de 
eng-randecer y dar viia á esta sierra en que toda 
otra aspiración ó intento resultarán utópicos. 

Propiedad Rústica. 

Está muy repartida y fraccionada, razón por la 
que si no existen grandes propietarios, tampoco 
abunda el proletariado. En más ó en menos, todos 
tienen su hmrtecilio y piojar, que les presta no 
poca ayuda en la lujha por la existencia. Bas- 
tinte li;nitada en extensión por el lado de Hinojosa 
y Bayuela, alg^o más dilatada por Garciotúm y bas- 
tante más por los confines de Pelahustan, Hi^'ue- 



ra (ití ias Dueñas, lí^'lesuela, Almeuilral y Nava- 
inorcueride: íh jarisdiccioii de este pueblo ocupa 
una extensión .superfícial diticil de precisar no ha- 
cieudü mediciones nd hoc, que considero innecesa- 
rias á ios fines de este opúsculo. 

Kn orden á su iniportancia y haciendo abstrac- 
ción del arbolado de que más adelante he de ocu- 
parme, aparecen en primer término los Huertos en 
su mayoría de reg*adío, diseminados á entrambas 
orillas del arroyo de. que ya hice mención al hablar 
de la topog'rafía. Del suelo de estos huertos es dt? 
donde se obtienen las patatas, elemento muy apre- 
ciable por su cantidad y condicciones, las leg-n- 
minosas y verduras en proporción bastante á subve- 
nir á las necesidades de la población en sus dife- 
rentes épocas; y las calabazas que por separado ci- 
to por stn- recurso de inapreciable valor para la ce- 
ba d»^l g'anado de cerda. 

Ocupan el segrundo lug-ar los cercados, herrenes 
y labrados en que se siembran, cultivan y recolec- 
tan las raquíticas cosechis de cereales, trig-o, 
centeno y cebada. Calcular el tiempo y los sacri- 
ficios que suponen las labores necesarias á este fin 
y los escasos beneficios que con relación á ellas ob- 
tienen, es tarea difícil. Para formarse de esto apro- 
ximada idea se hace preciso ver de cerca esas escuá- 
lidas y pacientes parejas de borricos, verdaderos 
páriaíí aobí-e cuyas costillas va á gravitar el impo- 



— 51 — 

sible empeño de haiíer agricultor uq país, que ni 
por las condiciones y naturaleza de su suelo, ni 
por sus antecedentes, ni por sus productos está lla- 
mado á otro g-énero de vida que el pastoreo. 

Los g-arbanzos en alg'unos terrenos compensan su 
cultivo. 

Los prados repartidos por todo el término en pro- 
porción á la cantiíiad de ag'uas, son jo^^a de inexti- 
mable valor que deberá multiplicar-e á medida que 
la g"anadería vaya saliendo de la postración y aba- 
timiento en que hoy yace. 

El cultivo de la vid, ha venido en estos últimos 
años o2upindo un lug-ar muy secundario; pero los 
favorables resultados obteni'los por los po:os que 
merecen el nombre de cosecheros, han conseg-uido 
despertir el estímulo de los más que hoy se apres- 
tan á multiplicar las plantaciones. Creo que es el 
menos malo de cuantos destinos pueden dar á la 
propiedad. 

El arbolado, encanto y aleg-ria de este delicioso 
paisaje á cuyas benéficas y salutíferas sombras se 
desliza el tiempo dulcemente, está dignamente re- 
presentado por los olivos, cerezos, castaños, nog^a- 
les, hig-ueras, perales, ciruelos, etc. El aceite si 
bien se cosecha en reg-ular cantidad, no en tanta 
que pueda bastar á las necesidades locales. 

Los cerezos, castaños y nogales constituyen por 
sus preciadas frutas y maderas el mediano pres(¿n- 



■— m --^ 

te de hoy; pero pueden aspirar en unión de la gk-^ 
nadería á ser el porvenir seg-uro de mañana en este 
"desgraciado país víctima del mas punible abandono. 
Los higos se cosechan en g'ran cantidad y son tara- 
'"bien poderoso auxiliar de la ceba del g-anado de 
cerda. 

* los perales, ciruelos, etc. ni están en proporción 
á los anteriores ni tienen particularidad que los ha- 
■g-a recomendables. 

Otras propiedades existían como la Sierra, Mon- 
te Ralas, Cabezas de Pedro-Pascual, etc., de g-ran 
utilidad al común aprovechamiento; pero que el 
Estado en su absorbente y probervial eg-oismo ha 
enajenado, pisando á ser de propiedad particular, 
infiriendo asi honda herida á los intereses de todos 
y muy especialmente del proletariado qué en épo- 
cas de forzada holganza tenía en ellas preciado re- 
curso. 

Prapfedad Urbana. 

Puede considerársela como el menor elemento 
de riqueza. Las cuatro quintas partes de vecinos 
próximamente poseen la casa en que habitan, y en 
general son estas de tan pobre aspecto y tan -exi- 
guas en comodidades, que salvo algunas contadas 
escepciones, tienen en su mayoría escaso mérito. 
Así se esplica el poco valor que en venta ó renta 
alcanzan. 



Segre^^'^ando las transacciones que los particulares 
hacen de -sus productos coa arrieros y rnerchan^is, 
y dejando tan solo limitada esta acepción á los 
que se dedican á expender g'éneros, el comercio 
aqui tiene poca atmósfera, y siempre estará redu- 
cido á alg-uno cuyo crédito y antig*üedad siempre 
le consentirá triunfar de impremeditadas y absur- 
das competencias. En alg-unos puestos se expenden 
el vino y otras materias de primera necesidad, pe- 
ro en su mayoría arrastran láng-uida existencia, so- 
lo aprovechable como medio auxiliar. 

Iiiduiitpia. 

No merecen realmente este calificativo, los mo- 
linos harineros de una sola piedra y escasa fuerza 
locomóvil que aprovechando saltos de ag-ua están 
esparcidos por los arroyos, ni los molinos aceiteros 
movidos por fuerza animal y que solo la cuarta par- 
te del año funcionan, ni la panadería, herrería, car- 
pintería, albaüilería, etc. porque ni dan ocupación 
continua, ni requieren ayuda de braceros asalaria- 
dos. La que reviste caracteres alarmantes es la usu- 
ra y esta si que debía tenerse á raya. 



— 54 — 

8tll><«¡»l(MICÍ»N. 

El priiiiert) y [)riiu*i{)al cuidado de todo liuinbre 
previsores aseg'urar la suháisteiicia, problema que 
en ^Tan parte se resuelve hacierido á su tiempo la 
náajila de matanza y almacenando en la troje pa- 
tatas en cantidad. La más capital dificultad es ia 
del panecillo que si muchos se conteccionan adqui- 
riendo el trig-o ó conservando lo recolectado, otros 
tienen que comprarlo en casa de los panaderos que 
traen el g-rano de tres ó cuatro leg-uas por carninos 
no siempre vadeables y practicables. Dejando apar- 
te refinamientos g*astronómicos difíciles de tener en 
plazas mal surtidas, y haciendo caso omiso de las 
intermitencias é irreg-ularidades que con frecuen- 
cia se notan en la expendición de la carnes, es lo 
cierto que en tesis g-eneral no se p isa hambre. 

«Iciriiaietíi. 

No en todas las épocas abundan, y sea la clase 
de trabajo que quiera, dias de ocho horas ó de ca- 
torce, para el hombre será de una peseta; y para la 
mujer de cincuenta céntimos de peseta; exig*ua can- 
tidad que las menos veces cobran en dinero y las 
más en artículos de comer ó beber. 

En la sieg-a y otras faenas admitidas por ajuste, 
es donde los braceros duplican su jornal y hacen su 
Acostillo. 



ViuM de i,'<»iiiuii¡c*s«cióti. 

No existen. En cualquier dirección que se en- 
caminen los pasos más que á vias practicables pare- 
cen vías crucis,' las tortuosas, estrechas y acciden- 
tadas sendas que hay que recorrer. Llaman verdade- 
ramente la atención Igs pocos incidentes acaecidos 
en los caminos, circunstancia que no me esplicaría 
á no ser los borricos tan profundamente reflexivos 
y estar adornados de tan g-ran dosis de prudencia. 

Gracias á su conmiseración podemos bordear an- 
gosturas y precipicios en que ya quisiera yo ver lu- 
cir sus habilidades á los pirftureros g-inetes en- 
canto de las Madrileñas y Sevillanas en la Caste- 
llana y las Delicias. 

¡Como tuvieran los dig-nos representantes que 
hasta la fecha nos han tocado en suerte que re- 
correr estos caminos muchas veces, á pie, de noche 
y con un mal horrico cargado por delante, á buen 
seguro no hubieran tardado tanto tiempo en poner 
á nuestro servicio sus iniciativas é influencia! Pero 
ya se ve, una cosa es pedir votos y adquirir posicio- 
nes y otra acordarse de los pueblos á quien se de- 
ben. ¿Les parece á VV. respetables señores á quien 
aludo que no merece la pena de llamar su distraída 
atención el hecho de quedar punto menos que in- 
comunicados con la capitalidad del Distrito en al- 
gunas épocas del año cuando las lluvias hinchan las 



— 5í> — 

jmrict's íi ese arroyo apodado de oLas Barrancas»? 
¿Creen SS. SS. que el pan nuestro de cada día es 
cosa tan indiferente y baladi que no podamos ir á 
buscarlo más que cuando asi cuadre al buen humor 
de ese Albenihe, pecado de arrieros y panaderos, y 

enemigo de nuestros intereses? Si hubieran VV. 

tenido salero, influencia y g-ana de servirnos, al 
conocer nuestros deseos se habrían ido derechitos á 
los Centros Burocráticos, y después de remover á 
Koma con Santiag-o se habrían presentado satisfe- 
chos y g'ozosos, trayéndose en un bolsillo la con- 
cesión de un puente sobre el Alberche, y en otro la 
de una carretera directa aunque fuera de novena 
clase á 1 alavera: á condición por supuesto de no 
equivocar el camino, de lo cual alg-unas veces he 
oído decir se dan casos. 

En esto estriba el porvenir de esta Sierra, y 
claro es que el alma caritativa que lo consig*a po- 
drá contar con la eterna g'ratitud de los que en ella 
anidamos. 

Tributo». 

Desde la contribución territorial é industrial, im- 
puesto de consumos, id. sobre los Alcoholes (recien- 
te reg-alo que debemos á la bondad de l)on Venan- 
cio) y contingente provincial, hasta el presupuesto 
municipal y el canon; unas v^ces sin protesta, otras 



á reg'añadientes, somos naos benditos que todo lo 
pag-amos, aunqiio saltea á la vista despropósitos co- 
mo el de aiiineatar en 325 pesetas la dotación de 
un servicio que nos ofrecen gratis. 

Bien es verdad que ahora no ocurre lo que dicen 
ocurría allá por los años del 14 al 30, que el dia en 
que eran eleg-idos Reg-idores se echaban á temblar 
porque era raro el que no dejaba su fortuna en ma- 
aos del fisco. Si sucediera hoy lo mismo á buen se- 
gfuro que no prodig'arian tanto los céntimos que sa- 
len del bolsillo del prójimo. ¡Y pensar que esto su- 
cede cuando desde los presupuestas g-enerales del 
Estado, abajo, en todo se limitan los g-astos é in- 

trodu:en economías! Que remedio, asi son 

los leg-lsladores que por aquí usamos. 



-^^ 



-.. iJ 



APÉNDICE. 



Consideraría incompleto este opúsculo, sino adi- 
cionase á él algrunas advertencias de carácter ge- 
neral, que estimaría mucho fueran aprovechadas y 
seguidas por aquellos á quienes van dirigidas. 

Es un error considerar á los Ayuntamientos co- 
mo corpora-í iones aut6nomi.3 sin otra cortapisa que 
su capricho. Su misión y atribuciones quedan redu- 
cidas á secundar las dispDsiciones legales emanadas 
de lo alto, y en este sentido, ni pueden obligar á 
nadie á contribuir en forma y cantidad indebida, 
ni les está consentido mezclarse ni contrariar la li- 
bertad y el derecho individual, en aquellos asuntos 
que ágenos á la Administraccióa, solo deben ser 
resueltos por la iniciativa particular. Así pues, to- 
do vecino viene obligado á contribuir á las cargas 
del Estado, provincia y municipio, en la cantidad 
proporcional que su posición social le exija con 
arreglo á los preceptos legales, no en la que cua- 
dre á las juntas repii-tidoras elegidas á este objeto. 
Cuando lo acordado por estas y sancionado por los 



Ayuntamientos lio fuere justo, quedan recursos y 
quejas que interponer ante las jficínas Provincia- 
les ó los tribunales de Justicia. El nj hacerlo así, 
es prestarse á servir de bestias á que irán aüadienr 
do carg-a hasta que el escesivo peso rinda y arrui- 
ne. El modo de llevar á cabo cualquier información 
ó satisfacer cualquier curiosidad, es recurrir á la 
Secretaría y pedir pong-an de manifiesto los docu- 
mentos que se deseen cono?,er, á lo cual nunca por 
drá negarse el Secretario porque está en la oblig-a- 
ción de hacerlo. Exactamente lo mismo puede hacer^ 
se con los presupuestos, repartimientos cuentas, 
censo, listas electorales y demás servicios depen- 
dientes del Municipio. 

Los Jueces municipales tienen también sus atri- 
buciones perfectamente deslindadas y definidas, y 
entre otras cosas, les está prohibido: coartar, ame- 
nazar, maltratar, prolong-ar indebidamente cual- 
quier detención preventina, ni resolverlos asun- 
tos con criterio propio en contra de lo prevenido 
por la Ley. Si así lo hiciesen incurren en responsa- 
bilidad que puede exijirseles ante el Juez de Ins- 
trucción y la Audiencia, en que residen atribucio- 
nes para apercibirles, multarles, destituirles y 
hasta procesarles. 

El Alg-uacil no tiene otras atribuciones que las 
que en él deleguen el Alcalde y Juez respectivos. 



— m - 

Le oblig*a ei carg-o á ser comedido, prudente y 
bien educado; y en el ningún caso debe consentírsele 
que se insolente ni use formas indecorosas y depre- 
sivas á la dignidad personal. Si asi fuese.se po- 
ne el hecho en conocimiento de sus superiores y si 
estos no hicieren caso se recurre al Juzgado de Ins- 
trucción ó Gobernador de la provincia seg-un el mo- 
tivo ú ocasión de la falta. 

Es necesario, y por eso -doy estos consejos, cum- 
plir si con la Ley, que á eso todos venimos obli- 
g*ados. pero no transigir sin protesta con abusos ni 
atropellos de ningún género; debiendo tener enten- 
dido, que el hombre será siempre tanto más respe- 
tado cuanto mejor sepa respetar á los demás. 



— iu — 



CONCLUSIONES. 



1.' La situación topog-ráñca del Heal de San 
Vicente, abuüdanciay boa'dad de sus ag-uas y fru- 
tas, calidad de sus carnes y leches, ausencia de en- 
fermedades infectivo-contag-iosas (escepcióa de la 
Difteria y la Pústula inali¿>-ua,) moderadas tempe- 
raturas de 15 á 30 grados en verany, etc. le dan un 
lug'ar preferente entre las localidades reputadas sa- 
nas y agradables-, 

2.* La falta de instrucción, relajación de cos- 
tumbres, aumento de la criminalidad, inmoralidad 
y abusos, no reconoce otra causa que la deficiente 
cult'ira, entereza y u'oralidad di* las personalidades 
en cuyas manos se halla la Admiuistracción; y 

3.* En el Fomento de la g-auaderia, frutas, 
maderas y viñedo, está el porvetiir, que quedará 
aseg-urado, el dia en que con buenas vias de comu- 
nicación aumente la ooncurrencia de licitadores, y 
con ella la exportación de productos. 



FIX. 



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